Tras los accidentes ya relatados, Gluis y la caca prosiguieron por el mismo sendero, de la mano, diciéndose cosas al oido.
Era de tarde y Gluis, insistente como siempre, llamó a una amiga para salir. Se encontrarían en un Starbucks. El estómago le estaba molestando, pero no era nada serio, todavía. La consciencia de Gluis no funciona correctamente bajo ciertas circunstancias. En este caso, la caca nubló su lucidez, y pidió un Frapuccino. Sí Gluis, la leche ayudaría a solucionar tus problemas estomacales.
Bebieron, charlaron, se divirtieron. Una hora más tarde y varias caricias después, la amiga de Gluis le propuso ir a ver una película en su casa, aprovechando que no estaban sus papas. Por supuesto que captó el mensaje, y aceptó velozmente.
Llegaron a la casa de la amiga, y para que Gluis no pensara que era una perra más (pero ya todos sabemos que lo es), prendió el dvd y vieron una película. Obviamente, no puedes ver una película sin canchita. Qué clase de monstruo ve una película sin comer canchita! Tal vez uno con problemas estomacales y que acaba de tomar un Frapuccino…
Vieron una película estúpida y sin trama, comieron mucha canchita, bebieron algo de gaseosa -da sed pezweon-, y se besaron, mucho. Los besos trajeron consigo las caricias, las manos grasosas y llenas de sal de Gluis recorrían el cuerpo de aquella mujer que tanto deseaba. Lavarse las manos podía esperar.
Ella lo cogió de la mano y fueron al cuarto. Más besos y otras tantas caricias, mientras se desnudaban, despacio. No había apuro, la casa era para ellos. Y comenzaron!
Gluis estaba encima, expulsando su fétido aliento de canchita, café, leche y gaseosa sobre el rostro de ella, moviendo su enjuto trasero rítmicamente, en una penetración frenética y salvaje. Y sintió algo en el estómago…
Normalmente, cuando uno se ve en ese tipo de situaciones, hay solo dos opciones. O paras y te largas a cagar, o te aguantas. Pero no Gluis, no. Comenzó a pedorrearse sobre ella, cada movimiento, un gas. Él dice que ella no se dio cuenta, pero NI CAGANDO pes. Obvio que se dio cuenta! Pero decidió hacerse la loca. Su deseo por Gluis sobrepasaba las barreras del hedor inmundo que manaba de él.
Después de aproximadamente un par de decenas de gases, uno de ellos salió acompañado. RECIEN ahora Gluis decidió parar y largarse a cagar, dejando tras de sí un rastro marrón. Corrió al baño, presa de la desesperación por la tremenda brutalidad que acababa de cometer. Se sentó y descargó todo. A mitad del proceso, ella le toco la puerta. “Estas bien?”, preguntó. “NO, me estoy pudriendo!”, respondió Gluis.
Como mujer que no jode es hombre, le abrió la puerta para ver que le pasaba. Gluis nunca se había sentido tan humillado como ahora. Sentado, desnudo, con una mancha de caca en la pierna, y su mujer de turno mirándolo desde la puerta. Deplorable. Por suerte ella comprendió, y le extendió un rollo de papel higiénico.
Cuando regresaron al cuarto, el panorama era desolador. Caca en las sábanas, caca en el suelo, un festival de caca producido por la enemistad de Gluis con el sentido común.
Desgraciadamente, esa no es la última anécdota. Gluis es de los que les gusta cagar en casas ajenas.
Se encontraba Gluis en una reunión de la universidad y, ya por el final, decidió que debía descargar el vientre. Para esto tengo que citarlo: “Cuando cago, no apoyo el culo en la taza. Me quedo en el aire, y con las dos manos me abro las nalgas. Así cae todo más rápido y me mancho menos”.
Y eso es lo que hizo ahora, borracho, en baño ajeno. Desafortunadamente, no le puso el pestillo a la puerta. Y la abrieron. Gluis pateó la puerta sin pedir segundas explicaciones, gritando “Está ocupado! Mierda!”.
Terminó, se limpió y abrió. No pudo evitar ver una mancha de sangre en el otro lado de la puerta cuando salía del baño. Se preocupó, y le contaron lo sucedido. Una de sus amigas, que también quería hacer uso de los servicios, abrió la puerta mientras Gluis estaba adentro. Como este la pateó con violencia, le empotró la madera contra la nariz.
Mientras ella le mentaba la madre y le decía todo lo imbécil que podía ser, Gluis la llevó a la clínica, donde le arreglaron lo que le quedaba de tabique. Otra amistad perdida.
jueves 29 de diciembre de 2011
lunes 26 de diciembre de 2011
sábado 24 de diciembre de 2011
Gluis y la caca (1ra parte)
Gluis y la caca han tenido, desde siempre, una relación que raya con lo amoroso. Se buscan, se pelean, se reencuentran, se juran pasión eterna.
Por ejemplo, hace dos años, antes de una lectura en sala (Gluis es abogado), se decidió a comer una empanada de lomo saltado en la Av. Iquitos. Si, ahí donde compras tus autopartes, él compra comida.
Durante una hora todo bien, sin contratiempos. Su estomago, por otro lado, pensaba diferente. Tras poco más de 60 minutos calmos, comenzó a gruñir. Gluis no comprendía –y hasta el día de hoy no lo hace- qué podría haber causado tal reacción.
La conclusión lógica a la que llegó fue impecable: eso solo podía arreglarse soltando brutales gases. Según cuenta, incluso él se sintió asqueado por el salvaje olor. El juez tuvo que detener la lectura en la pequeña habitación. Era insoportable. Pero Gluis no se detuvo. Le llego al huevo.
Fue tan hediondo que el juez tuvo que suspender la lectura e invitarlo a usar los servicios higiénicos… Como Gluis es recontra caradura, y en lugar de negarlo todo hasta el último, como sabiamente le hemos enseñado sus amistades, corrió a descargar su abultado vientre. Regreso a la sala campante y feliz, como si nada hubiera pasado.
Desgraciadamente, ese tipo de procesos toman años, así que no habrá forma de medir qué clase de efecto tuvo Gluis en el colegiado.
Meses después, durante una ajetreada tarde en el estudio, su jefe le pidió que llenara un informe. Como ayuda, debería usar un libro que este le recomendó, de su biblioteca personal. Gluis es un hombre responsable, así que se metió de lleno a la lectura del tomo jurídico.
Como solo pocos entenderán, no hay mejor asiento para la lectura que un inodoro. Es cómodo y, mientras esperas y disfrutas de la maravilla de tu sistema digestivo, lees un libro sobre leyes laborales. Al menos eso pensó Gluis, quien se sentó con el texto en las manos.
Una vez que termino que cagar, puso el libro sobre la tapa del tanque y comenzó a limpiarse. Para variar, el estomago de Gluis no estaba de buenas, de modo que el contenido que alberga el recto y que por lo general varía entre solido y pastoso, en esta ocasión era aguado.
Como Gluis es naturalmente torpe, tropezó y golpeó el libro. ste cayó dentro de la taza. No podía fallar. El libro termino con una coloración marrón y un olor que solo Gluis podría describir, pero que no quisimos que hiciera.
Por suerte era viernes, el libro era de la editorial de la Católica y Gluis tenía clases al día sgte. El libro podría ser repuesto y el informe terminado. PERO! PERO! PERO! No estamos hablando de un ser humano normal. Es Gluis.
Una hora despuésnlo llamo su jefe, pidiéndole prestado el libro. Necesitaba confirmar una información. Gluis subió, libro bajo el brazo, al despacho de su empleador. Le puso el libro en las manos y, como este notara un color raro en las páginas y un olor raro, preguntó qué había pasado. Gluis, con toda sinceridad, narró lo sucedido ante la mirada atónita de su jefe.
Este terminó de escuchar, asintió un par de veces y… le lanzó con furia el libro a Gluis, diciéndole “Y todavía me haces cogerlo! :@”. Por suerte, era buena gente y no lo despidió. Habría sido una “mancha” horrible en su curriculum.
Por ejemplo, hace dos años, antes de una lectura en sala (Gluis es abogado), se decidió a comer una empanada de lomo saltado en la Av. Iquitos. Si, ahí donde compras tus autopartes, él compra comida.
Durante una hora todo bien, sin contratiempos. Su estomago, por otro lado, pensaba diferente. Tras poco más de 60 minutos calmos, comenzó a gruñir. Gluis no comprendía –y hasta el día de hoy no lo hace- qué podría haber causado tal reacción.
La conclusión lógica a la que llegó fue impecable: eso solo podía arreglarse soltando brutales gases. Según cuenta, incluso él se sintió asqueado por el salvaje olor. El juez tuvo que detener la lectura en la pequeña habitación. Era insoportable. Pero Gluis no se detuvo. Le llego al huevo.
Fue tan hediondo que el juez tuvo que suspender la lectura e invitarlo a usar los servicios higiénicos… Como Gluis es recontra caradura, y en lugar de negarlo todo hasta el último, como sabiamente le hemos enseñado sus amistades, corrió a descargar su abultado vientre. Regreso a la sala campante y feliz, como si nada hubiera pasado.
Desgraciadamente, ese tipo de procesos toman años, así que no habrá forma de medir qué clase de efecto tuvo Gluis en el colegiado.
Meses después, durante una ajetreada tarde en el estudio, su jefe le pidió que llenara un informe. Como ayuda, debería usar un libro que este le recomendó, de su biblioteca personal. Gluis es un hombre responsable, así que se metió de lleno a la lectura del tomo jurídico.
Como solo pocos entenderán, no hay mejor asiento para la lectura que un inodoro. Es cómodo y, mientras esperas y disfrutas de la maravilla de tu sistema digestivo, lees un libro sobre leyes laborales. Al menos eso pensó Gluis, quien se sentó con el texto en las manos.
Una vez que termino que cagar, puso el libro sobre la tapa del tanque y comenzó a limpiarse. Para variar, el estomago de Gluis no estaba de buenas, de modo que el contenido que alberga el recto y que por lo general varía entre solido y pastoso, en esta ocasión era aguado.
Como Gluis es naturalmente torpe, tropezó y golpeó el libro. ste cayó dentro de la taza. No podía fallar. El libro termino con una coloración marrón y un olor que solo Gluis podría describir, pero que no quisimos que hiciera.
Por suerte era viernes, el libro era de la editorial de la Católica y Gluis tenía clases al día sgte. El libro podría ser repuesto y el informe terminado. PERO! PERO! PERO! No estamos hablando de un ser humano normal. Es Gluis.
Una hora despuésnlo llamo su jefe, pidiéndole prestado el libro. Necesitaba confirmar una información. Gluis subió, libro bajo el brazo, al despacho de su empleador. Le puso el libro en las manos y, como este notara un color raro en las páginas y un olor raro, preguntó qué había pasado. Gluis, con toda sinceridad, narró lo sucedido ante la mirada atónita de su jefe.
Este terminó de escuchar, asintió un par de veces y… le lanzó con furia el libro a Gluis, diciéndole “Y todavía me haces cogerlo! :@”. Por suerte, era buena gente y no lo despidió. Habría sido una “mancha” horrible en su curriculum.
jueves 22 de diciembre de 2011
Gluis y Pochita
Mi amigo gluis siempre ha tenido esa exotica fascinación por las mujeres mayores. Ya es casi un fetichismo, ese deseo anormal y salvaje que experimenta al observar una mujer mayor de 45 caminando por la calle. Sin embargo, recientemente ocurrió algo que escapa incluso de sus escalas de edad…
Gluis llego a almorzar a su casa tras regresar del trabajo. Para su sorpresa no estaba su mama, pero si lo esperaba una señora mayor. 86 años, pequeña, cabello cano, cuerpo menudo… Gluis quedo sorprendido ante la extraña presencia, pero la mujer se presento como una amiga de su mama, Pochita. La mama de Gluis tuvo una emergencia y salio velozmente, pero le dijo a su amiga que la espere, que no demoraría mas de 2 horas.
Gluis quedo contento con la explicación y se dispuso a comer. Una vez terminado su almuerzo lavo sus platos, luego sus dientes y se disponía a salir, aun con mucho tiempo de sobra para llegar a la oficina. Al despedirse de la anciana esta volteo y le clavo a Gluis un fulminante y apasionado beso. No podía salir de su asombro, mientras que una lengua pastosa se entremezclaba con la suya en una orgia de saliva y excitación.
Finalmente, Gluis se rindió al deseo casi genético que sentía por las mujeres maduras y la beso también. Fue un beso largo, húmedo. De no ser por la enorme diferencia de edad -Gluis tiene 25- cualquier observador habría dicho que fue un beso lleno de amor.
La despojo de su blusa y comenzó a besar su arrugado cuello. Las arrugas de su piel prácticamente se colaban entre los espacios interdentales, pero Gluis no cedió. Nunca había sentido semejante desenfreno ante una mujer. La piel llena de surcos de Pochita se estremecía ante los besos de gluis, quien tenia dificultades para lamerla. Su piel seca, llena de manchas, verrugas y rugosidades no le facilitaba la tarea al excitado efebo.
Pochita había olvidado, tras la muerte de su esposo hace 20 años, el dulce sentimiento de la caricia masculina. Sus muslos se tensaron y, como no pasaba hace mas de dos décadas, sintió como se lubricaba profusamente, esperando sentir dentro de ella a Gluis.
Arranco el sosten de la abuela y se dio con una sorpresa bella ante sus ojos, desagradable y repugnante ante nuestros oídos. Sus senos, caidos, eran como dos enormes pasas que se chorreaban de su envejecido pecho. Los pezones, otrora rendondos, habían dado paso a un espectáculo geométrico casi indescifrable. Rombos? Trapezoides? Dodecaedros? Solo gluis puede decir con exactitud que fue lo que vio, pero nosotros no quisimos saberlo.
Gluis se inclino, presto a hacer suyos esos enormes guindones ancestrales, con una fiereza que solo su juventud era capaz de darle. Sus pantalones palpitaban furiosos, clamando x explotar de tanta ansia, de tanto esperar por aquella mujer cuyo destino estaba mas cerca de la muerte que de la vida. Desgraciadamente, y para el consuelo de sus oyentes, su mama iamo…
“Gluis, abreme la puerta, estoy a 2 cuadras y con el apuro olvide mis llaves”. Ambos se arreglaron con presteza. Gluis le abrió la puerta a su mama y le dijo que era tarde, que ia tenia que salir. No pudo terminar su odisea y tal vez nunca lo haga. Pero ese recuerdo ha quedado tatuado en su mente. El de la señora pochita colándose entre sus dientes…
Gluis llego a almorzar a su casa tras regresar del trabajo. Para su sorpresa no estaba su mama, pero si lo esperaba una señora mayor. 86 años, pequeña, cabello cano, cuerpo menudo… Gluis quedo sorprendido ante la extraña presencia, pero la mujer se presento como una amiga de su mama, Pochita. La mama de Gluis tuvo una emergencia y salio velozmente, pero le dijo a su amiga que la espere, que no demoraría mas de 2 horas.
Gluis quedo contento con la explicación y se dispuso a comer. Una vez terminado su almuerzo lavo sus platos, luego sus dientes y se disponía a salir, aun con mucho tiempo de sobra para llegar a la oficina. Al despedirse de la anciana esta volteo y le clavo a Gluis un fulminante y apasionado beso. No podía salir de su asombro, mientras que una lengua pastosa se entremezclaba con la suya en una orgia de saliva y excitación.
Finalmente, Gluis se rindió al deseo casi genético que sentía por las mujeres maduras y la beso también. Fue un beso largo, húmedo. De no ser por la enorme diferencia de edad -Gluis tiene 25- cualquier observador habría dicho que fue un beso lleno de amor.
La despojo de su blusa y comenzó a besar su arrugado cuello. Las arrugas de su piel prácticamente se colaban entre los espacios interdentales, pero Gluis no cedió. Nunca había sentido semejante desenfreno ante una mujer. La piel llena de surcos de Pochita se estremecía ante los besos de gluis, quien tenia dificultades para lamerla. Su piel seca, llena de manchas, verrugas y rugosidades no le facilitaba la tarea al excitado efebo.
Pochita había olvidado, tras la muerte de su esposo hace 20 años, el dulce sentimiento de la caricia masculina. Sus muslos se tensaron y, como no pasaba hace mas de dos décadas, sintió como se lubricaba profusamente, esperando sentir dentro de ella a Gluis.
Arranco el sosten de la abuela y se dio con una sorpresa bella ante sus ojos, desagradable y repugnante ante nuestros oídos. Sus senos, caidos, eran como dos enormes pasas que se chorreaban de su envejecido pecho. Los pezones, otrora rendondos, habían dado paso a un espectáculo geométrico casi indescifrable. Rombos? Trapezoides? Dodecaedros? Solo gluis puede decir con exactitud que fue lo que vio, pero nosotros no quisimos saberlo.
Gluis se inclino, presto a hacer suyos esos enormes guindones ancestrales, con una fiereza que solo su juventud era capaz de darle. Sus pantalones palpitaban furiosos, clamando x explotar de tanta ansia, de tanto esperar por aquella mujer cuyo destino estaba mas cerca de la muerte que de la vida. Desgraciadamente, y para el consuelo de sus oyentes, su mama iamo…
“Gluis, abreme la puerta, estoy a 2 cuadras y con el apuro olvide mis llaves”. Ambos se arreglaron con presteza. Gluis le abrió la puerta a su mama y le dijo que era tarde, que ia tenia que salir. No pudo terminar su odisea y tal vez nunca lo haga. Pero ese recuerdo ha quedado tatuado en su mente. El de la señora pochita colándose entre sus dientes…
lunes 19 de diciembre de 2011
Gluis y Cara de Murcielago
(para los que no saben quien es cara de murcielago)
Gluis nunca ha tenido suerte con las mujeres. Este caso no fue la excepción. Sin embargo, fue especial. Por lo vivido, por lo contado, por lo reido.
Hace 2 viernes nos fuimos a cholé (vocé). Gluis, yo y dos amigos mas. Tenían ganas de rukear, de "cholear"… ya al final de la velada, mientras salía del baño después de haber vomitado todo aquella noche, vi a Gluis conversando con una chica.
No se su nombre. Llamemosla “Cara de Murcielago”. Cara de Murcielago estaba dándole trago a Gluis. Primero pensé que podría ser una pepera! Quien sabe lo que le podría haber pasado! Pero no sucedió nada grave y nos fuimos. Gluis le saco el fono, obviamente.
Tras una semana en la que se mandaron muchos mensajes, Gluis quedo en encontrarse con ella el viernes pasado. Descubrimos, además, que la chica es de cañete y que se dedicaba al rubro de “ventas de piscinas, jacuzzis, etc” (sic). Pero esto no detuvo las ansias animales de Gluis por un cuerpo nuevo.
Se encontraron el viernes y se fueron al “cuarto” rentado de Cara de Muercielago. Vive en Los Viñedos, en Surco. A decir de Gluis, parecía un pueblo joven. Oh si, si Gluis. Sin embargo, por dentro el cuarto lucia bastante decente.
Chelas van, chelas vienen. La poca resistencia al alcohol por parte de la chica le abrió fácil camino a Gluis. Este se lanzo al ataque y la beso en el cuello. Y comenzó la acción… Tras unos candentes besos ella lo lanzo contra la mesa de noche. Gluis estaba excitado, su falo ardia como brasas encendidas. El luego la lanzo contra el microondas y los besos se sucedieron una y otra vez.
Ella intento arrancarle los pantalones. Le arranco el botón que sostenía su frágil prenda. Pero la deseaba. La quería para el. Se aventaron juntos a la cama. Luis dejo que ella tomara la iniciativa y el control. Los delgados muslos de Cara de Murcielago rozaban con los de Gluis. La friccion lo excitaba. Sentía que se rompia! Nada podía detener la furia atronadora de los movimientos de aquella mujer.
Cambiaron de posición… Aun no se ha esclarecido como, pero Cara de Murcielago saco una espátula y comenzó a azotar las pequeñas nalgas de Gluis. Este reacciono y le espeto “Conchetumadre! Que estas haciendo!”. Si, le mento la madre. Ella respondió “Para que sientas mi espátula pues mierdaaaaaaaaa!!!!!!”. Si, esta loca. Las marcas cuadradas con surcos rectangulares aun permanecen en el adolorido culo de Gluis. Lo marcaron como a ganado. Sintió la espátula.
Cara de Murcielago seguía gritando “Que! No te gusta?! Dime que no te gusta!”. Gluis se asusto. Pensó que se había desquiciado, pensó que lo iban a matar a espatulazos. Una muerte bastante deprimente, en mi opinión.
Gluis reunió valor, le arranco la espátula y la lanzo por ahí. La espátula de metal lo había enfurecido. Penetro a la chica con odio. Con el odio que solo una marca de utensilio de cocina en el culo puede despertar. Tras un largo y frenetico movimiento, ambos terminaron. Gluis quedo exhausto. Nunca se había cansado tanto en su vida. Ella le ofreció la ducha, pero el se rehuso a darse un baño ahí. Una de las pocas decisiones sensatas que tomo Gluis esa noche.
Tras secarse en el ventilador, comenzó a recoger su ropa del suelo. En el apuro inicial las prendas de ambos se habían mezclado en el suelo. Gluis, al recoger su pantalón, vio el calzon de la chica. Había caca. Pero no una rayita. El dice que tenia el grosor de un resaltador. De uno de esos resaltadores gruesos de Faber Castell que pintan color verde fosforescente. No pudo con su asco y se vistió mas rápido aun.
No dijo nada, pero no podía contener su repulsión. Es la visión mas desagradable que pudo haber tenido tras una maratónica sesión sexual. Un calzon con caca.
Ya al marcharse Cara de Murcielago le dijo que esperaba esa no haya sido la ultima vez. Gluis, asqueado, molesto, marcado, le respondió “Creeme que fue la ultima”. Y se marcho.
Gluis nunca ha tenido suerte con las mujeres. Este caso no fue la excepción. Sin embargo, fue especial. Por lo vivido, por lo contado, por lo reido.
Hace 2 viernes nos fuimos a cholé (vocé). Gluis, yo y dos amigos mas. Tenían ganas de rukear, de "cholear"… ya al final de la velada, mientras salía del baño después de haber vomitado todo aquella noche, vi a Gluis conversando con una chica.
No se su nombre. Llamemosla “Cara de Murcielago”. Cara de Murcielago estaba dándole trago a Gluis. Primero pensé que podría ser una pepera! Quien sabe lo que le podría haber pasado! Pero no sucedió nada grave y nos fuimos. Gluis le saco el fono, obviamente.
Tras una semana en la que se mandaron muchos mensajes, Gluis quedo en encontrarse con ella el viernes pasado. Descubrimos, además, que la chica es de cañete y que se dedicaba al rubro de “ventas de piscinas, jacuzzis, etc” (sic). Pero esto no detuvo las ansias animales de Gluis por un cuerpo nuevo.
Se encontraron el viernes y se fueron al “cuarto” rentado de Cara de Muercielago. Vive en Los Viñedos, en Surco. A decir de Gluis, parecía un pueblo joven. Oh si, si Gluis. Sin embargo, por dentro el cuarto lucia bastante decente.
Chelas van, chelas vienen. La poca resistencia al alcohol por parte de la chica le abrió fácil camino a Gluis. Este se lanzo al ataque y la beso en el cuello. Y comenzó la acción… Tras unos candentes besos ella lo lanzo contra la mesa de noche. Gluis estaba excitado, su falo ardia como brasas encendidas. El luego la lanzo contra el microondas y los besos se sucedieron una y otra vez.
Ella intento arrancarle los pantalones. Le arranco el botón que sostenía su frágil prenda. Pero la deseaba. La quería para el. Se aventaron juntos a la cama. Luis dejo que ella tomara la iniciativa y el control. Los delgados muslos de Cara de Murcielago rozaban con los de Gluis. La friccion lo excitaba. Sentía que se rompia! Nada podía detener la furia atronadora de los movimientos de aquella mujer.
Cambiaron de posición… Aun no se ha esclarecido como, pero Cara de Murcielago saco una espátula y comenzó a azotar las pequeñas nalgas de Gluis. Este reacciono y le espeto “Conchetumadre! Que estas haciendo!”. Si, le mento la madre. Ella respondió “Para que sientas mi espátula pues mierdaaaaaaaaa!!!!!!”. Si, esta loca. Las marcas cuadradas con surcos rectangulares aun permanecen en el adolorido culo de Gluis. Lo marcaron como a ganado. Sintió la espátula.
Cara de Murcielago seguía gritando “Que! No te gusta?! Dime que no te gusta!”. Gluis se asusto. Pensó que se había desquiciado, pensó que lo iban a matar a espatulazos. Una muerte bastante deprimente, en mi opinión.
Gluis reunió valor, le arranco la espátula y la lanzo por ahí. La espátula de metal lo había enfurecido. Penetro a la chica con odio. Con el odio que solo una marca de utensilio de cocina en el culo puede despertar. Tras un largo y frenetico movimiento, ambos terminaron. Gluis quedo exhausto. Nunca se había cansado tanto en su vida. Ella le ofreció la ducha, pero el se rehuso a darse un baño ahí. Una de las pocas decisiones sensatas que tomo Gluis esa noche.
Tras secarse en el ventilador, comenzó a recoger su ropa del suelo. En el apuro inicial las prendas de ambos se habían mezclado en el suelo. Gluis, al recoger su pantalón, vio el calzon de la chica. Había caca. Pero no una rayita. El dice que tenia el grosor de un resaltador. De uno de esos resaltadores gruesos de Faber Castell que pintan color verde fosforescente. No pudo con su asco y se vistió mas rápido aun.
No dijo nada, pero no podía contener su repulsión. Es la visión mas desagradable que pudo haber tenido tras una maratónica sesión sexual. Un calzon con caca.
Ya al marcharse Cara de Murcielago le dijo que esperaba esa no haya sido la ultima vez. Gluis, asqueado, molesto, marcado, le respondió “Creeme que fue la ultima”. Y se marcho.
lunes 12 de diciembre de 2011
De nuevo
He decidido escribir nuevamente aqui! Y quiero celebrarlo contando la historia MAS increible que le ha pasado a Gluis! Sucedio hace poco... y dice asi...
Durante mucho tiempo Gluis le tenia ganas a una weona cuyo nombre no vale la pena mencionar. Yo siempre le dije que era una zorra, pero el NUNCA me hizo caso! Siempre le hace caso a cualquier CAGAO menos a mi! Ese detalle se probaria fatal despues! Bueno, la cuestion es que salieron a tomar algo. Tragos van, tragos vienen y terminaron en un telo. Despues de una sesion amorosa exigente pero gratificante... ella se tiro para atras. Le dijo a Gluis que renegaba de lo que habia sucedido, que se arrepentia de todo! Incluso de haberlo conocido!, mientras sus lagrimas de cocodrilo chorreaban x su rostro (ven? yo dije que era una zorra u_U)
Gluis, indignado, le pregunto: "Estas segura de lo que dices?". Ante su respuesta afirmativa Gluis se cambio, saco su billetera y le tiro 10 lucas, diciendole "Toma! para tu taxi!". Ella, atonita, le pregunto a Gluis si era consciente de lo que estaba haciendo. El, en el acto mas macho que en el que ha incurrido, volvio a sacar su billetera, le tiro 10 lucas mas y le dijo "Tienes razon, 10 soles facil no te alcanzan!", y se fue! JAJAJAJA
Mas tarde, regresando a su casa x Miraflores, cara de murcielago lo llamo. Para aquellos que no la conocen, se los contare despues :) jajaja. Bueno! se fueron a su jato y se pusieron a tirar pes! Gluis estaba matador esa noche! Ella comenzo a gritar y Gluis solo pensaba que le proporcionaba un placer tremendo, extraterrenal! Sin embargo, ella gritaba de terror! Su cuarto se estaba incendiando! Gluis, en un rapido acto de valentia, cogio una jarra de agua y lanzo su contenido al fuego! Lo cual solo avivo mas las llamas, producto de un corto circuito!
De pronto, entro la hna de cara de murcielago, quien se encontraba embarazada de 8 meses, asustada x los gritos. Al ver la escena de fuego y gente desnuda, se agito demasiado y... comenzo labor de parto... Cara de murcielago la tiro apresuradamente a la cama y le abrio las piernas! Gluis, desde atras, entre el olor del humo y del sudor, ademas de la vision horrorosa de la vagina dilatada de la hna de su amante de turno no pudo mas que vomitar. Por suerte no le vomito la espalda a cara de murcielago jajajajaja. Comenzo a vestirse y ella le dijo "ah no! tu no te vas a ningun lado! me acompanas al hospital!".
Se fueron juntos al Rebagliatti, la hna necesitaba atencion medica inmediata. Cuando ella estaba dentro de la sala, salio el doctor a preguntar quien de los dos iba a entrar a la sala. Cara de murcielago empujo a Gluis, entro y... recobro la consciencia en una silla de ruedas. Se habia desvanecido. La impresion de ver a la hna de cara de murcielago con las piernas abiertas fue demasiado para su menudo cuerpo.
Mirando a su alrededor, Gluis vio que tanto cara de murcielago como su hna estaban dormidas, despues de una faena llena de sospresas y angustias. Aprovecho la situacion y huyo de la escena del crimen.
Esta, sin lugar a dudas, ha sido la noche MAS GRANDE en la historia de su vida. Ahora podemos decir que Gluis, literalmente, trae bebes al mundo!
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