lunes 19 de diciembre de 2011

Gluis y Cara de Murcielago

(para los que no saben quien es cara de murcielago)
Gluis nunca ha tenido suerte con las mujeres. Este caso no fue la excepción. Sin embargo, fue especial. Por lo vivido, por lo contado, por lo reido.
Hace 2 viernes nos fuimos a cholé (vocé). Gluis, yo y dos amigos mas. Tenían ganas de rukear, de "cholear"… ya al final de la velada, mientras salía del baño después de haber vomitado todo aquella noche, vi a Gluis conversando con una chica.
No se su nombre. Llamemosla “Cara de Murcielago”. Cara de Murcielago estaba dándole trago a Gluis. Primero pensé que podría ser una pepera! Quien sabe lo que le podría haber pasado! Pero no sucedió nada grave y nos fuimos. Gluis le saco el fono, obviamente.
Tras una semana en la que se mandaron muchos mensajes, Gluis quedo en encontrarse con ella el viernes pasado. Descubrimos, además, que la chica es de cañete y que se dedicaba al rubro de “ventas de piscinas, jacuzzis, etc” (sic). Pero esto no detuvo las ansias animales de Gluis por un cuerpo nuevo.
Se encontraron el viernes y se fueron al “cuarto” rentado de Cara de Muercielago. Vive en Los Viñedos, en Surco. A decir de Gluis, parecía un pueblo joven. Oh si, si Gluis. Sin embargo, por dentro el cuarto lucia bastante decente.
Chelas van, chelas vienen. La poca resistencia al alcohol por parte de la chica le abrió fácil camino a Gluis. Este se lanzo al ataque y la beso en el cuello. Y comenzó la acción… Tras unos candentes besos ella lo lanzo contra la mesa de noche. Gluis estaba excitado, su falo ardia como brasas encendidas. El luego la lanzo contra el microondas y los besos se sucedieron una y otra vez.
Ella intento arrancarle los pantalones. Le arranco el botón que sostenía su frágil prenda. Pero la deseaba. La quería para el. Se aventaron juntos a la cama. Luis dejo que ella tomara la iniciativa y el control. Los delgados muslos de Cara de Murcielago rozaban con los de Gluis. La friccion lo excitaba. Sentía que se rompia! Nada podía detener la furia atronadora de los movimientos de aquella mujer.
Cambiaron de posición… Aun no se ha esclarecido como, pero Cara de Murcielago saco una espátula y comenzó a azotar las pequeñas nalgas de Gluis. Este reacciono y le espeto “Conchetumadre! Que estas haciendo!”. Si, le mento la madre. Ella respondió “Para que sientas mi espátula pues mierdaaaaaaaaa!!!!!!”. Si, esta loca. Las marcas cuadradas con surcos rectangulares aun permanecen en el adolorido culo de Gluis. Lo marcaron como a ganado. Sintió la espátula.
Cara de Murcielago seguía gritando “Que! No te gusta?! Dime que no te gusta!”. Gluis se asusto. Pensó que se había desquiciado, pensó que lo iban a matar a espatulazos. Una muerte bastante deprimente, en mi opinión.
Gluis reunió valor, le arranco la espátula y la lanzo por ahí. La espátula de metal lo había enfurecido. Penetro a la chica con odio. Con el odio que solo una marca de utensilio de cocina en el culo puede despertar. Tras un largo y frenetico movimiento, ambos terminaron. Gluis quedo exhausto. Nunca se había cansado tanto en su vida. Ella le ofreció la ducha, pero el se rehuso a darse un baño ahí. Una de las pocas decisiones sensatas que tomo Gluis esa noche.
Tras secarse en el ventilador, comenzó a recoger su ropa del suelo. En el apuro inicial las prendas de ambos se habían mezclado en el suelo. Gluis, al recoger su pantalón, vio el calzon de la chica. Había caca. Pero no una rayita. El dice que tenia el grosor de un resaltador. De uno de esos resaltadores gruesos de Faber Castell que pintan color verde fosforescente. No pudo con su asco y se vistió mas rápido aun.
No dijo nada, pero no podía contener su repulsión. Es la visión mas desagradable que pudo haber tenido tras una maratónica sesión sexual. Un calzon con caca.
Ya al marcharse Cara de Murcielago le dijo que esperaba esa no haya sido la ultima vez. Gluis, asqueado, molesto, marcado, le respondió “Creeme que fue la ultima”. Y se marcho.