Tras los accidentes ya relatados, Gluis y la caca prosiguieron por el mismo sendero, de la mano, diciéndose cosas al oido.
Era de tarde y Gluis, insistente como siempre, llamó a una amiga para salir. Se encontrarían en un Starbucks. El estómago le estaba molestando, pero no era nada serio, todavía. La consciencia de Gluis no funciona correctamente bajo ciertas circunstancias. En este caso, la caca nubló su lucidez, y pidió un Frapuccino. Sí Gluis, la leche ayudaría a solucionar tus problemas estomacales.
Bebieron, charlaron, se divirtieron. Una hora más tarde y varias caricias después, la amiga de Gluis le propuso ir a ver una película en su casa, aprovechando que no estaban sus papas. Por supuesto que captó el mensaje, y aceptó velozmente.
Llegaron a la casa de la amiga, y para que Gluis no pensara que era una perra más (pero ya todos sabemos que lo es), prendió el dvd y vieron una película. Obviamente, no puedes ver una película sin canchita. Qué clase de monstruo ve una película sin comer canchita! Tal vez uno con problemas estomacales y que acaba de tomar un Frapuccino…
Vieron una película estúpida y sin trama, comieron mucha canchita, bebieron algo de gaseosa -da sed pezweon-, y se besaron, mucho. Los besos trajeron consigo las caricias, las manos grasosas y llenas de sal de Gluis recorrían el cuerpo de aquella mujer que tanto deseaba. Lavarse las manos podía esperar.
Ella lo cogió de la mano y fueron al cuarto. Más besos y otras tantas caricias, mientras se desnudaban, despacio. No había apuro, la casa era para ellos. Y comenzaron!
Gluis estaba encima, expulsando su fétido aliento de canchita, café, leche y gaseosa sobre el rostro de ella, moviendo su enjuto trasero rítmicamente, en una penetración frenética y salvaje. Y sintió algo en el estómago…
Normalmente, cuando uno se ve en ese tipo de situaciones, hay solo dos opciones. O paras y te largas a cagar, o te aguantas. Pero no Gluis, no. Comenzó a pedorrearse sobre ella, cada movimiento, un gas. Él dice que ella no se dio cuenta, pero NI CAGANDO pes. Obvio que se dio cuenta! Pero decidió hacerse la loca. Su deseo por Gluis sobrepasaba las barreras del hedor inmundo que manaba de él.
Después de aproximadamente un par de decenas de gases, uno de ellos salió acompañado. RECIEN ahora Gluis decidió parar y largarse a cagar, dejando tras de sí un rastro marrón. Corrió al baño, presa de la desesperación por la tremenda brutalidad que acababa de cometer. Se sentó y descargó todo. A mitad del proceso, ella le toco la puerta. “Estas bien?”, preguntó. “NO, me estoy pudriendo!”, respondió Gluis.
Como mujer que no jode es hombre, le abrió la puerta para ver que le pasaba. Gluis nunca se había sentido tan humillado como ahora. Sentado, desnudo, con una mancha de caca en la pierna, y su mujer de turno mirándolo desde la puerta. Deplorable. Por suerte ella comprendió, y le extendió un rollo de papel higiénico.
Cuando regresaron al cuarto, el panorama era desolador. Caca en las sábanas, caca en el suelo, un festival de caca producido por la enemistad de Gluis con el sentido común.
Desgraciadamente, esa no es la última anécdota. Gluis es de los que les gusta cagar en casas ajenas.
Se encontraba Gluis en una reunión de la universidad y, ya por el final, decidió que debía descargar el vientre. Para esto tengo que citarlo: “Cuando cago, no apoyo el culo en la taza. Me quedo en el aire, y con las dos manos me abro las nalgas. Así cae todo más rápido y me mancho menos”.
Y eso es lo que hizo ahora, borracho, en baño ajeno. Desafortunadamente, no le puso el pestillo a la puerta. Y la abrieron. Gluis pateó la puerta sin pedir segundas explicaciones, gritando “Está ocupado! Mierda!”.
Terminó, se limpió y abrió. No pudo evitar ver una mancha de sangre en el otro lado de la puerta cuando salía del baño. Se preocupó, y le contaron lo sucedido. Una de sus amigas, que también quería hacer uso de los servicios, abrió la puerta mientras Gluis estaba adentro. Como este la pateó con violencia, le empotró la madera contra la nariz.
Mientras ella le mentaba la madre y le decía todo lo imbécil que podía ser, Gluis la llevó a la clínica, donde le arreglaron lo que le quedaba de tabique. Otra amistad perdida.
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1 comentarios:
iuuuuuuuuuuu!! ajjjjaajjaja infeliz ese gluis!!! la para cagando!! literalmente!!! ajjjaj XD
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